Para nosotros, cada tableta de Kakao es una declaración de amor y respeto hacia la naturaleza y hacia quienes trabajan la tierra. Nuestro deseo es que, al probar nuestro chocolate, sientas el corazón de Ecuador y que cada pedazo te invite a descubrir el sabor de lo real, lo puro, lo auténtico.
Este proyecto no solo es una empresa; es nuestra manera de compartir un legado. Cada vez que alguien prueba Kakao, sentimos que se despiertan memorias de nuestra infancia en Ecuador, esos momentos en los que el sabor del cacao era profundo, vibrante y reconfortante. Nuestro sueño es que cada bocado inspire a nuestros clientes a reconectar con la naturaleza y a disfrutar la intensidad y complejidad de un chocolate que realmente vale la pena.
Kakao chocolates es el resultado de una pasión y una misión familiar: ofrecer productos que no solo sean deliciosos, sino que reflejen nuestras raíces y el inmenso respeto que tenemos por el cacao. Esta es nuestra historia, nuestra motivación y nuestra forma de aportar algo genuino al mundo.