Soy Soledad Pinos, y junto a mi familia creamos Kakao chocolates, un emprendimiento que surgió desde una profunda necesidad de compartir el verdadero sabor del cacao y honrar la riqueza de la tierra ecuatoriana. Crecimos rodeados de aromas y sabores que ahora forman parte de nuestra esencia, y que nos inspiran a llevar un pedacito de Ecuador a cada bocado.
La historia de Kakao comenzó en 2019, en Chile, en un momento en el que deseábamos un chocolate que fuera más que un simple dulce. Buscábamos algo auténtico, un chocolate que hablara de sus orígenes y de la gente que cultiva la tierra con esmero. Un chocolate que rindiera tributo al cacao ecuatoriano, un cacao conocido en todo el mundo por su calidad y sabor excepcionales.
Ecuador es cuna de algunos de los mejores cacaos del mundo, y eso no es casualidad. El cacao ecuatoriano es especial porque se cultiva en tierras fértiles, bañadas por el sol, y enriquecidas por un clima que permite el desarrollo de un grano de altísima calidad, que resalta por sus aromas afrutados, sus notas florales y su complejidad única. Desde hace generaciones, los agricultores ecuatorianos han cultivado este cacao con sabiduría y paciencia, manteniendo prácticas tradicionales y cuidando el ecosistema para preservar cada característica que hace especial a nuestro cacao.